Durante unos días, las fiestas llenan las calles de música, actividades, encuentros y buenos momentos. Pero cuando termina todo y se apagan los focos, conviene recordar que nada de eso sucede por casualidad.
Detrás de cada cartel, de cada escenario, de cada mesa, de cada permiso, de cada silla colocada, de cada equipo de sonido, de cada actividad infantil, de cada concierto o de cada detalle, hay un grupo de personas que lleva meses trabajando de forma totalmente desinteresada. Son esos chicos con las camisetas negras de la Comisión de Fiestas de Aljucer.
Mientras la mayoría disfrutamos de las fiestas, ellos llegan antes que nadie y se marchan los últimos. Renuncian a horas con sus familias, a su tiempo libre y, muchas veces, a disfrutar de los propios actos que organizan porque siempre hay algo que preparar, resolver o recoger.
Organizar unas fiestas no consiste solo en programar actividades. Es coordinar decenas de personas, solicitar permisos, contratar actuaciones, buscar recursos, montar infraestructuras, solucionar imprevistos y asumir una enorme responsabilidad para que todo salga bien. Es un trabajo que rara vez se ve, pero que resulta imprescindible.
Habrá quien encuentre aspectos mejorables. Es lógico. Ningún programa de fiestas es perfecto y siempre habrá opiniones diferentes. Pero antes de criticar conviene valorar el enorme esfuerzo que hay detrás de cada decisión y de cada jornada de trabajo.
Este año, además, hemos tenido la oportunidad de comprobar de cerca su forma de trabajar. La representación de «El gitano y la cabra», que puso el broche final a la I Muestra de Teatro Amateur La Canal–Aljucer, formó parte de la programación de las Fiestas Populares gracias a la colaboración de la Comisión de Fiestas. No solo asumieron el coste de la función, sino que también estuvieron presentes antes y después del espectáculo, colaborando en el montaje y desmontaje del escenario y poniendo todos los medios necesarios para que la representación pudiera celebrarse con éxito. Ese apoyo, discreto pero fundamental, refleja perfectamente el espíritu de servicio y compromiso con el que trabajan.
En nombre de la Asociación Cultural Murcia Literae y muy especialmente desde el mío propio, expresamos nuestro reconocimiento y agradecimiento a todos los integrantes de la Comisión de Fiestas de Aljucer. Gracias por vuestra dedicación, por vuestra ilusión y por vuestro compromiso con el pueblo. Gracias por demostrar que, cuando un grupo de personas trabaja con generosidad, es posible ofrecer a todo un pueblo días de convivencia, diversión y recuerdos que permanecerán mucho tiempo.
Las fiestas pasan, pero el trabajo, el esfuerzo y la entrega de quienes las hacen posibles merecen ser recordados.
Gracias, de corazón, a esos chicos con las camisetas negras.

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